El niño que domó el viento
Hola, espero que nadie haya olvidado que es Domingo , estos días con el confinamiento el tiempo parece haberse detenido, personalmente, la primera semana fue la más dura, pronto, mi cerebro entendió que tenía la responsabilidad de mostrarme fuerte y con la endereza suficiente que necesita alguien que trabaja en sanidad.
Sin abandonar a mis seguidores, no puedo dejar este blog en un momento en el que las películas son tan necesarias para nuestro recuerdo de vivir.
Es cierto que estoy optando por un género bastante dramático, debería empezar a cambiarlo pero me han seducido las buenas críticas de esta película y de la de mi siguiente blogg.
El niño que domó el viento. ¡Quizás!sea la película que más consciente me ha hecho de lo afortunada que soy de vivir en este país, a pesar de la gran epidemia que está teniendo lugar, una película que nos habla de la superación, una película que nos refuerza lo importante que es el conocimiento, donde una biblioteca se transforma en la puerta mágica que les hará dominar el viento y parar la hambruna.
Existe, la esperanza, de que la vacuna nos llegue antes de lo que tienen previsto, teniendo los medios, teniendo el conocimiento, viviendo en el lado bueno, todos esperamos que consigáis que esta vacuna nos llegue lo antes posible.
Algo que siempre me ha fascinado fue; la aparición del fuego, el dominio del mismo se dio prácticamente al mismo tiempo por toda la tierra y sin nuestro mayor elemento de comunicación, las letras, un libro en las manos oportunas , es exactamente este acontencimiento fortuito la base de esta película, Willian tiene la necesidad más básica del ser humano, comer , el ingenio de este adolescente, su perseverancia y el que su apetito de conocimiento sea tan elevado, salvará no sólo su vida si no la de toda su comunidad.
La educación, la comunidad, el liderazgo que para nada entiende de edades: tenemos la estúpida idea de que la edad es un factor determinante al decidir quién dirige al grupo y las comunidades solo anhelan ser seducidas por la seguridad, quién tiene fé y confianza en sus ideas, las tramite y este adolescente, lo consigue, hasta con su padre y de todos es bien sabido, que los padres, tienen demasiado miedo a que suframos, yo misma convenceré antes al mundo que a mi padre de que estoy haciendo lo correcto y William tenía ese padre que todos tenemos y un solo pantalón.
En la miseria y en la pobreza también hay esperanza para domar el viento, así que entre ordenadores, laboratorios, big data, inteligencia artificial y un fúturo que ha venido para quedarse.
¿No vais a dominar un virus?
Para el dominio de cualquier elemento de la naturaleza, nosotros mismos o incluso las letras, solo necesitamos información, coraje, cabeza y un corazón tan solidario como capaz de repartir arroz.



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